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QUIEN Y COMO RESPONDE DE LAS INDEMINZACIONES EN ACCIDENTE DE TRÁFICO SIN CULPA DETERMINADA.

03/07/2019· DERECHO CIVIL

QUIEN Y COMO RESPONDE DE LAS INDEMINZACIONES EN ACCIDENTE DE TRAFICO SIN CULPA DETERMINADA.

 

Es evidente que la circulación de vehículos a motor resulta un elemento indispensable en nuestra sociedad actual, sea por motivos laborales o de ocio, nos desplazamos en nuestros vehículos. Y es igualmente sabido que tales Desplazamientos entrañan el riesgo de sufrir un accidente.  

            Pues bien, se trata en este comentario de exponer los criterios que, a efectos de indemnización, establece el Tribunal Supremo en caso de que en un accidente de tráfico no se pueda determinar el grado de culpa de cada implicado en el mismo.

            En este sentido hay que diferenciar entre daños materiales, que afectan a los bienes, y los daños personales, es decir, los sufridos por las personas con ocasión de la producción de un accidente de circulación. Y se hace esa diferenciación porque los criterios y fundamentos, por tanto las decisiones y sus consecuencias, difieren en uno u otro supuesto.

DAÑOS MATERIALES:

            Respecto de esta cuestión la reciente Sentencia nº 294/2019 del TS, Sala Primera, de lo Civil, Pleno, 27-5-2019 (por tanto constituye jurisprudencia)  se encarga de sentar doctrina jurisprudencial sobre la interpretación del art. 1 LRCSCVM en los casos de colisión recíproca sin determinación del grado de culpa de cada conductor.

Así, advierte la STS que cuando se trata de daños en los bienes, el régimen de la responsabilidad civil no se funda en el principio de solidaridad social, sino en el de la culpa o negligencia del conductor causante del daño (por remisión del párrafo tercero del art. 1.1. LRCSCVM a los arts. 1902 y ss CC y a los arts. 109 y ss CP). Si bien matiza que,  la remisión también a lo dispuesto en esta ley y el principio general del párrafo primero del art. 1.1. de que «el conductor de vehículos de motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción de estos, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación» justifican la inversión de la carga de la prueba.

Pone de manifiesto el TS que cuando ninguno de los conductores logre probar su falta de culpa o negligencia en la causación del daño al otro vehículo cabrían en principio tres posibles soluciones: (i) que cada conductor indemnice íntegramente los daños del otro vehículo; (ii) que las culpas se neutralicen y entonces ninguno deba indemnizar los daños del otro vehículo; y (iii) que cada uno asuma la indemnización de los daños del otro vehículo en un 50%.

Y resuelve el Alto Tribunal afirmando que “esta sala considera que la tercera solución es la más coherente con la efectividad de la cobertura de los daños en los bienes por el seguro obligatorio de vehículos de motor, pues cualquiera de las otras dos o bien podría privar por completo de indemnización, injustificadamente, al propietario del vehículo cuyo conductor no hubiera sido causante de la colisión pero no hubiese logrado probar su falta de culpa, o bien podría dar lugar a que se indemnice por completo al propietario del vehículo cuyo conductor hubiera sido el causante de la colisión pero sin que exista prueba al respecto.”.

            Por tanto, solución salomónica y cada conductor, por tanto su compañía aseguradora, deberá indemnizar el 50 % del valor de los daños del vehículo contrario.

 

 DAÑOS PERSONALES:

Sobre esta cuestión se pronuncia la STS, Sala Primera, de lo Civil, Pleno, 10-9-2012 , señalando que “en trance de unificar la doctrina existente con efecto de fijación de jurisprudencia, dada la divergencia existente entre las distintas audiencias provinciales, nos inclinamos por entender que la solución del resarcimiento proporcional es procedente solo cuando pueda acreditarse el concreto porcentaje o grado de incidencia causal de cada uno de los vehículos implicados y que, en caso de no ser así, ambos conductores responden del total de los daños personales causados a los ocupantes del otro vehículo con arreglo a la doctrina llamada de las condenas cruzadas”.

Es decir, en caso de daños personales a consecuencia de una colisión recíproca entre vehículos sin prueba del grado de culpa de cada conductor se fija jurisprudencia en el sentido de que el resarcimiento proporcional es procedente sólo cuando pueda acreditarse el concreto porcentaje o grado de incidencia causal de cada uno de los vehículos implicados y, en caso de no ser así, ambos conductores responden del total de los daños personales causados a los ocupantes del otro vehículo.

Por tanto, los conductores, y sus compañías aseguradoras como responsables civiles directos, deberán hacer frente al total de las indemnizaciones por esas lesiones o daños personales causados.

De hecho esta misma doctrina se reiteró, también para la indemnización de daños personales, por las sentencias 40/2013, de 4 de febrero,627/2014, de 29 de octubre, y 312/2017, de 18 de mayo.